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Nos vamos de Brasil

Hoy es 19 de mayo de 2020 y las cosas cambiaron MUCHO en nuestras vidas y en el mundo como lo conocemos desde enero. ¡Hola pandemia! Voy a publicar lo que escribí a comienzo de enero porque me gustaría que quede registrado lo que pensaba en ese momento que iba a pasar. Sabe de nada, inocente!


Enero 2020

Si estás leyendo esto es porque ya nos fuimos de Brasil, jaja. Esperé un poco para publicarlo porque fue un caos el último tiempo y además como soy medio supersticiosa, no conté a mucha gente el cambio.

Brasil fue nuestra casa por un poco más de 7 años (como conté acá). São Paulo nos recibió y nos dio muchísimas oportunidades en todas las áreas. Cada vez que íbamos a Argentina de visita, después de algunos días sentíamos la necesidad de volver a SP, era muy loca esa sensación. Pero en el último viaje que hice a mi ciudad en octubre no sentí eso. Mismo amando la ciudad, después de unos años empezamos a cansarnos de vivir acá y empezamos a reclamar de cosas que antes ni nos dábamos cuenta o no nos importaba, por ejemplo, las distancias, perder tanto tiempo en el tránsito o en el transporte público, el cielo siempre gris, la polución del aire, la falta de espacios verdes, etc. Y ahí nos dimos cuenta que nuestro ciclo aquí estaba llegando a su fin. A mí me gusta mucho São Paulo, pero siempre dije que no era la ciudad que quería vivir por el resto de mi vida. Entonces empezamos a planear la mudanza. Hace 3 años venimos pensando para dónde ir, porque volver a Argentina no es algo que queremos hacer todavía.

¿A dónde vamos?

No sé porqué se nos metió en la cabeza ir a Canadá. Mariano conoció pero yo no. Pero no sé porqué Canadá. Eso sí, una vez que elegimos nos metimos de lleno con ese proyecto (porque así soy yo, exagerada y obsesiva). Fácilmente podía hacer consultoría sobre los procesos de inmigración y sobre las ciudades. El año para aplicar era 2019. Íbamos por la residencia permanente por Express Entry porque nuestro perfil se encajaba bien, pero como el universo siempre es juguetón (por no decir otra cosa) ese proyecto cayó y se levantó otro más sólido. Las puntuaciones del programa eran altas y en nuestro mejor momento el puntaje no era taaan alto (445 para nosotros, 475 los llamados). Entonces como me estaba poniendo demasiado ansiosa y me estaba haciendo mal, decidí sacar un poco la mirada de ese plan y como pasatiempo dije «ey, voy a averigurar la ciudadanía italiana qué onda». Y el universo otra vez jugando hizo que en menos de 2 meses ya tenga encaminado todo lo que respecta a la documentación. Pero más adelante escribiré sobre esto.

¿Vamos a Italia?

¡Sí, vamos a Italia! El programa de inmigración de Canadá seguía (sigue hasta este momento, enero 2020) con los requisitos muy altos para nuestro perfil y esto de la ciudadanía salió tan rápido que decidimos ir por eso. Siempre decíamos con Mariano «vamos un par de años a Canadá y después vamos a vivir a Europa», entonces, ¿por qué no al revés? Canadá podría quedar para más adelante o para nunca, no sabemos qué deparará el destino.

Así que ya nos fuimos de Brasil. Actualmente estamos en Argentina organizando los documentos. Llegamos el 10 de enero. Fue un diciembre y primer semana de enero agitado. Casi perdimos el vuelo con la perra ya embarcada (conté un poco en mi instagram en historias destacadas), un desastre, jaja. Pero llegamos y ahora estamos organizando todo para volver a salir.

Es como que no termino de caer. En 2 meses vamos a estar partiendo para Europa y estoy (como dijo una amiga) como anestesiada. Es re loco.


Y acá me quedé porque no sabía qué más escribir en ese momento, incuso con muchas cosas pasando. Yo creo que en fondo no estaba asimilando el viaje. No lo sentía real todavía. ¿Tal vez era un presentimiento de los acontecimientos futuros? Jajajaja. El plan sigue, sólo que postergado hasta nuevo aviso. Seguimos en Argentina en cuarentena… ¿qué pasará? Nadie lo sabe…

Fotos de cuando llegamos a Ezeiza y pasamos por el Senasa con la Milly